Cree el hombre que es libre, tiene esa falsa ilusión simplemente porque piensa que el mundo es lo suficientemente grande como para no sentirlo una cárcel. Pero el problema es que no se da cuenta de que él mismo es quien se levanta sus propias barreras, quien se tiende sus propios obstáculos.
Una trampa muy común es soñar con lo que uno desea lograr en su vida. Los sueños son confusos, son sólo una realidad distorsionada.
Lo importante está en encontrar los verdaderos anhelos de uno mismo, porque a veces es difícil distinguirlos que lo que los demás proyectan sobre nosotros. Y es que en muchas ocasiones, incluso los propios progenitores son quienes comienzan a verter sobre sus hijos sus sueños rotos, sus deseos inalcanzados e inevitablemente, hacen mella sobre el deseo de éstos últimos de complacerlos.
Por lo tanto, ¿defraudar a los demás o ser infiel a uno mismo,cediendo ante los deseos ajenos? ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a ser libres?

Una trampa muy común es soñar con lo que uno desea lograr en su vida. Los sueños son confusos, son sólo una realidad distorsionada.
Lo importante está en encontrar los verdaderos anhelos de uno mismo, porque a veces es difícil distinguirlos que lo que los demás proyectan sobre nosotros. Y es que en muchas ocasiones, incluso los propios progenitores son quienes comienzan a verter sobre sus hijos sus sueños rotos, sus deseos inalcanzados e inevitablemente, hacen mella sobre el deseo de éstos últimos de complacerlos.
Por lo tanto, ¿defraudar a los demás o ser infiel a uno mismo,cediendo ante los deseos ajenos? ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a ser libres?

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta lo que quieras